Las palabras no se deciden
Creé este blog en WordPress, la verdad, como uno más de los bombardeos a los que me apunto en Internet con tal de tener la excusa de hablar. Hablar…hablar por hablar, puedo hacerlo de miles de cosas. De libros. De cine. De lo que se me ocurra. De mí misma (decidme que no es uno de los mejores temas que se os ocurren, hablar de vosotros…) En fin, que lo que intento deciros con esto es que soy demasiado Géminis, demasiado anárquica, demasiado caótica Ana para dedicar este blog a una sola cosa. Sí tengo más o menos claro que le quiero dar ciertas pretensiones intelectuales, pero ésa es la vieja canción de siempre y no sé hasta qué punto me sale sin parecer una guay, cosa que detesto sobremanera. En fin. Time will tell.
¿Y quién soy yo? Sí. Ôshima se lo preguntaba también en Kafka en la orilla.
A veces no lo comprendo ni yo. “¿Pero qué diablos soy?”, me pregunto. “¿Pero qué diablos soy yo?”
Yo soy…
Una chica normal que de vez en cuando le hace guiños a lo excéntrico.
La que siempre se fija en las cosas raras.
La que sueña con ser escritora.
La que no sabe qué demonios busca, joder.
Fotógrafa extremadamente ocasional y absolutamente aficionada.
Actriz cuando era niña y en el último año del Bachillerato, sin inconveniente en volver a subirse al proscenio.
La que siempre va a la biblioteca y nunca encuentra el último libro que le queda por leer de Murakami.
La que firma el Manifiesto de la Burbuja frente a la gente de vuelta de todo.
La que vio un millón de veces Amelie sólo por el final, porque le encantaría ser Audrey Tautou en esas escenas en moto y en todas.
Yo soy la que quería estudiar japonés y ha acabado en chino.
La que nunca se pensó entrar en Babel hasta que se lo dijeron y hoy, por fin, ya sabe que no se sale.
Yo soy, para qué voy a engañarte, la que estabas esperando así que haz el favor de aparecer tú de una vez por todas.
Yo soy yo. Y mis defectos. Y mis virtudes. Todo eso.
¿Y tú?
¿Pero qué diablos eres tú?